La verdad, no soy muy fanática de los cupcakes ni de la repostería en general. No es mi área favorita del mundo de la cocina; porque no me atraen demasiado los dulces, y porque casi nunca me resultan las recetas. Sin embargo, una tarde de flojera en mi casa ejercitando el dedo con el control remoto, vi el capítulo "And the Spring Break" de "2 Broke Girls", y ante mí apareció una revelación: por el final del episodio Max presentó su nueva invención, el "Beer batter maple bacon spring break cupcake", un cupcake hecho con cerveza artesanal y decorado con trocitos de tocino.

En vez de decir "guácala" dije "¡ñam!", y la idea me dio vueltas en la cabeza hasta estos días. En el contexto de ayudar a mi querida madre a preparar una reunión de viejas con "cositas" para comer, se me ocurrió avivar la cueca con ese cupcake extraño, pero muy interesante y con potencial. Así que, después de googlear un poco, preparé la siguiente receta, mezclando cosas de por aquí/por allá, pero con gran base en justputzing.com. Héla aquí:
La masa:
- 2 tazas de harina cernida
- 1 y 1/2 taza de azúcar flor cernida
- 1 y 1/2 cucharadita de polvos de hornear
- 1 cdta. de sal, sin grumos
- 1 taza de malta "Morenita"
- 125 gr de mantequilla sin sal, a temperatura ambiente
- 1/2 taza de cacao en polvo sin azúcar
- 1 taza de chocolate bitter para cobertura, troceado (no tiene que ser muy dulce)
- 2 huevos
- 2/3 taza de yogur natural
- 1/2 cucharada de esencia de vainilla.
El decorado:
- 5 tiras de tocino ahumado (el de marca "Llanquihue" da buenos resultados)
- 1/4 taza de jarabe de maíz (el de los panqueques)
- 2 cdas. de azúcar rubia semidisueltas en 2 cdas. de agua hirviendo
- Papel aluminio (aluminium foil, cabros)
El glaseado:
- 225 gr de queso crema tipo Philadelphia (el "Santa Rosa" es más barato e igual de rico)
- 125 gr de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
- 1 taza de azúcar flor cernida
Prólogo: Antes que nada [¿o que todo?], lean de principio a fin la receta para ver si los llama o no. Si la van a preparar, tienen que asumir que se van a ensuciar y van a ensuciar muchas cosas, así que es mejor tener la cocina bien limpiecita y desocupada, con el lavaplatos vacío y el secador también. El delantal y el pelo cubierto decentemente son esenciales. Además, es importante hacer el mise en place, teniendo todos los ingredientes bien medidos y preparados de antemano (léase: cernidos, cortados, temperados y separados), para no andar correteando, botando cosas, quemándose, o mezclando accidentalmente cuestiones na' que ver.
La masa:
1. En una olla pequeña, calentar la malta y la mantequilla a fuego medio hasta que ésta se derrita completamente, sin cocinar demasiado.
2. Añadir el cacao en polvo y el chocolate troceado. Revolver hasta que el chocolate se derrita y la mezcla quede uniforme (tienen que revolver bien, porque el cacao se hace grumos y no se disuelve altiro). Retirar del fuego y dejar que se entibie.
3. En un bol grande, con un batidor manual revolver los huevos y el yogur hasta que se mezclen bien. Añadir la mezcla que hicieron recién (tiene que estar tibia-tirando-pa'-fría) y la esencia de vainilla.
4. Agregar de a poco los ingredientes secos (es decir: la harina, el azúcar flor, los polvos de hornear y la sal, previamente mezclados). Cuando les quede algo más o menos así:...
...pueden seguir mezclando con cuchara, para unir bien los ingredientes. Mi arma favorita en estas circunstancias es la espátula de silicona: es limpiecita, saca muy bien los restos de masa de los bordes, y ayuda a mezclar bien. Si no tienen, una cuchara grande les sirve igual, pero traten de evitar las de madera. Una vez que la masa se vea homogénea, sin grumos ni colores raros (las burbujas son normales), pueden dejar de mezclar y descansar el brazo.
5. En una lata para hacer quequitos (sorry, no me sé el nombre técnico), distribuir los pirotines de cupcakes. Verter la mezcla en cada pirotín hasta llenar 3/4 de él. Para que su vida sea más fácil, es mejor poner la mezcla en una jarra con boquilla, llenando en serie y cortando el excedente con el dedo:
6. Hornear durante 15 minutos a 180°C, tiempo justo para poder ver este video y reírse unas diez veces. Retirarlos del horno cuando se vean más o menos así:
Dejar enfriar en un lugar donde ni su gato ni su perro acróbata ni su hermano guataca tengan acceso. Mientras, pasemos a...
El decorado:
1. Sobre una juente (como diría mi abuelita) apta para el horno, poner papel de aluminio de forma que quede "colgando". Hacer pequeños tajitos sobre el papel con ayuda de un cuchillo.
2. Mezclar el jarabe de maíz con el azúcar semidisuelto en agua. La idea es que este almíbar quede con la mayor parte de los gránulos de azúcar intactos, para darle más crujientosidad al tocino.
3. Poner las tiras de tocino sobre el aluminio, cuidando que el arreglo que hicimos no se caiga ni se desarme. Con una brocha de cocina, o lo que sea, pintar el tocino con el almíbar, intentando que quede todo cubierto (o "cubrido", como diría Su Excelencia).
4. Meter la fuente con aluminio, tocino y todo en el horno, con el grill a todo shansho [porque es tocino, jaja]. Cuando empiece a burbujear, darlo vuelta con pinzas o chopsticks (para mayor delicadeza) y pintarlo de nuevo. Después, hay que darle otra vuelta, pintarlo por última vez y esperar a que burbujee de nuevo. La idea es que quede crujiente y caramelizado pero no quemado, pero si se le queman los bordes no importa.
Sacar del horno y poner a enfriar el tocino sobre una tabla de madera. Advertencia: no limpien la fuente que quedó con juguito, porque lo vamos a ocupar en...
El glaseado:
1. Batir (ahora sí con batidora eléctrica) la mantequilla con el queso philly, hasta formar una pasta homogénea. Añadir el azúcar flor y una cucharada del juguito de tocino. Seguir batiendo hasta mezclar más o menos bien, y terminar de unir todo con una cuchara o espátula. Refrigerar.
2. Ahora, hay que cortar el tocino caramelizado en trocitos muy pequeños. Para evitarse molestias y garabatos al cielo, hágase de un buen cuchillo. Cuando tenga todo troceado, júntelo en un pote y lave la tabla y todo lo que ensució, mientras el glaseado se enfría.
La armá:
1. Para finalizar, con una manga pastelera...¿qué? ¿no tiene manga pastelera? Aquí está la solución: tome una bolsa de plástico (de las firmes), lávela y séquela bien. Después, hágale un hoyito en la punta y ¡ta-dáaa!: manga pastelera.
2. Llene la manga con el glaseado que preparamos antes y que ya sacamos del refri. Agarrando la manga con las dos manos, cubra lentamente la superficie de cada quequito dibujando un círculo desde afuera hacia adentro. La idea es que no queden muy llenos de glaseado; con que la superficie esté toda cubierta basta.
3. Ahora, con delicadeza agarre unos poquitos trozos de tocino picado y espárzalos sobre el glaseado; ojalá que no se amontonen, sino que queden distribuidos uniformemente. ¡Y listo! (al fin). Lo único que resta ahora es intentar darle un cupcake a alguien y que le ponga cara de vómito.
Epílogo: Como estos cupcakes los hice para la reunión de viejas de mi mamá, los
hice en tamaño tierno (aww), pero también hice unos grandes para
zampármelos una vez terminada la receta. En total, me salieron 48
cupcakes tiernos y 6 grandes.
A decir verdad, prefiero los tiernos, porque la mezcla total de ingredientes "cochinos" (poco saludables) puede ser muy empalagosa. Si no quiere o no necesita hacer tantos, puede modificar la receta (en forma proporcionada) para que le salgan menos cupcakes.
En lo personal, la receta estuvo a la altura de mis expectativas y la encontré terriblemente güena, aunque no recomiendo comer mucho de un solo viaje. Así concluye mi primer experimento de "La Tele me da Hambre".