domingo, 28 de octubre de 2012

Películas para llorar: Niños del Cielo

 Vi esta película gracias a mi hermano David. Él fue el que nos punzeteó un montón de veces a mí y a mi mamá para que la viéramos, porque según él, era tan buena que íbamos a salir corriendo a la calle con los mocos colgando, llorando y gritando de la emoción (tal vez estoy exagerando esa parte). Para variar, a nosotras se nos olvidó su recomendación, sobre todo porque en esos años (hace unos siete u ocho) este tipo de películas, por muy premiadas que fueran, eran bastante difíciles de encontrar, sobre todo viviendo en un lugar como Chuquicamata.

Después mi mamá se empezó a acordar de "esa película que el Davi dijo que viéramos"; el problema era que no sabíamos ni el nombre, ni la trama, ni mucho menos el país del que venía. Pero por esas cosas del destino, de alguna forma nos topamos con ella y logramos verla en la comodidad de nuestro hogar, para ver qué tanto brillo tenía.

El nombre del film es Bachecha-Ye aseman, conocida en español como Niños del Cielo, o Niños del Paraíso. Es iraní, del año 1997, y en 1998 fue nominada al Oscar como Mejor Película de Habla No Inglesa (cosa que no supe hasta hace un par de años). ¿De qué se trata? Un niño pierde los zapatos de su hermana por un descuido. Los dos niños deciden no contarles nada a sus papás, porque los van a castigar y porque no tienen dinero para comprar otro par. Fácil, ¿cierto? 

Pero ¡no! Es terrible. En sí, la historia no tiene nada de trágica, ni de extraordinaria; es simple, pero tan bien contada y actuada que de verdad se termina llorando y gritando y saliendo a la calle para preguntarle al mundo por qué la vida es así (creo que también estoy exagerando con esto). Quizás a uno no le haya pasado algo ni remotamente parecido, pero es inevitable ponerse en el lugar de ese par de cabros chicos, sufriendo con ellos su mala y su  buena-pero-mala suerte (cuando la vean me van a entender), pensando: qué diablos les va a pasar en la escena siguiente; si se les va a arreglar la vida; ¿por qué Dios me haces esto? ¡¿por quéee?!, etc.

En fin: es una gran película, ideal para cuando uno tiene flojera de estudiar/trabajar y necesita motivación para seguir adelante. No tengo idea de dirección, planos, secuencias, o cosas que los cinéfilos deben saber, pero sí les puedo decir que los mocos y las lágrimas están garantizados, especialmente si cuando chicos tenían miedo de llegar a su casa porque se les perdió el estuche o el cuaderno en el colegio.

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